Ese surco en mi cara es porque he reido.-
Es decir, realmente he reido. No creen? A mi no me van a destruir ahora porque ya lo hicieron, saben? Y no cometí el error dos veces, como los animales... Lo cometí muchísimas veces y mas de las que puedan imaginar. Pero por eso mismo, hice mis cosas ayer.
No digo que no me voy a equivocar mas. Seguramente lo haga, pero no con lo mismo, ya no.
Fundamento esto con mi teoría basada en que todas las personas tenemos una capacidad de resistencia. Una vez saturada ésta, cae por el peso de la situación, es decir, cuando uno deja de resistir es porque no resiste mas (válgame) asi sea física o psicológicamente.
Aceptada esta etapa, la persona en cuestión busca un estado de reposo. En mi opinión ese es uno de los mejores estados, es el mas cálido y el mas dulce, e implica que la persona misma se cure sin necesidad de pedir ayuda pues, sobrepasa los posibles cuidados de los demás. En este caso sólo valen los métodos de uno mismo. Aprender a cuidarse no es para nada sencillo y mucho menos gustoso, puesto que para comenzar las prácticas tiene uno que estar herido, hastiado, saturado, al borde de la cornisa esperando un milagro, una ayuda divina, una experiencia mística o un roze con otra realidad, situación realmente desalentadora y exaustiva.
En fin, superadas las etapas se ve al sujeto refortalecido e impecable.
Completamente nuevo y con una capacidad de resistencia superior a la del comienzo y con la capacidad intelectual, no de evitar el contexto del error, sino de haber aprendido como manejar la situación con métodos tal vez mas reflexivos.
Todas las mañanas, me levanto con resistencia superior a la de ayer, reflexiva, y rio, de la mimsma manera, que he reido la anterior maniana.
